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lunes, 14 de junio de 2010

Vestido para bebe


Lo que voy a compartir con ustedes en el día de hoy es una verdadera ‘monada’ es tan simple y bello que si no hay bebas en la familia seguro buscaran alguna para poder regalarle este lindo vestido de verano.

Es muy simple de realizar, especialmente si tienes un poco de práctica con la máquina de coser, y es muy bonito. Incluso aumentando las medidas del molde pueden realizarlo para niñas más grandes. El molde es para una beba recién nacida de 7 libras.


Para realizarlo necesitarán:
½ yarda de tela de un motivo
¼ yarda de tela de otro motivo, (una es para el interior y otra para el exterior)
Cinta bies
Molde, al que pueden acceder haciendo click aquí.
Implementos de costura, desde la máquina hasta la tijera y alfileres.

Procedimiento:
1. Imprimir el patrón de las plantillas, cortar la tela para armar el ‘corpiño del vestido’.

2. Se deben cortar dos piezas de cada color y luego unir una y una por la parte del revés.

3. Cortar dos rectángulos, cada uno de 9 “x 18″ para armar las piezas falda.

4. Derecho con derecho, coser las dos piezas juntas a lo largo de la falda.

5. Entre la falda y el corpiño colocar una cinta para darle una terminación más prolija.

6. Terminar cosiendo cinta en el borde inferior de la falda.

La verdad es que queda hermosa, espero que la puedan realizar.

martes, 8 de junio de 2010

Mi hijo no quiere dormir solo

NiñoA partir de los 12 meses, tu hijo debe acostumbrarse a dormir solo en su propia habitación. Algunos padres temen el momento de la separación nocturna y lo alargan. Pero esto es una costumbre que hay que evitar ya que perjudica tanto el desarrollo intelectual del niño como el descanso de los progenitores, ocasionando una dependencia excesiva del niño hacia sus padres. Cuanto antes se haga a dormir solo, mejor descansaréis todos

A los niños les gusta dormir con sus padres: les reporta seguridad, confianza y cariño. Pero desde el año de edad, lo mejor es que tu hijo cuente con su propia habitación (siempre cerca de la tuya o conectados mediante un interfono) para que se acostumbre cuanto antes a dormir solo.

El problema surge cuando el niño llora o se niega a dormir solo, llegando a levantarse de su cama para ir a la de sus padres. Muchos padres acaban cediendo ante la presión de ver a su hijo llorar o cuando el cansancio les puede, ya que después de todo el día trabajando, no es fácil ponerse firmes. Pero excepto en ocasiones especiales –si el niño está enfermo- esto es perjudicial para su desarrollo. Puede llegar a hacerle excesivamente dependiente e incapaz de pasar, más adelante, una noche fuera de casa.

Incluso si tiene una pesadilla, lo mejor es que estés con él mientras se le pasa el susto, que le ayudes a tranquilizarse y a dormir de nuevo, pero siempre en su cama. No es bueno que cada vez que le ocurra algo, asocie el ponerse bien y recuperarse con la cama de sus padres, ya que esto le hará creer que sólo allí estará a salvo.


¿Cómo lograr que duerma solo?

- Una vez tomada la decisión, debéis manteneros firmes los dos. Si ve que uno de los dos duda, lo notará y se aprovechará de ello.

-Para hacer el cambio más fácil, haz su cuarto atractivo para él. Decora las paredes con sus personajes de dibujos animados, llena la habitación de juguetes… Haz que se sienta cómodo en ella y que quiera pasar tiempo allí.

-Si se levanta y va a tu habitación, mantente firme y devuélvele a la suya.

-Si se mete en tu cama cuando estáis dormidos y no os dais cuenta hasta la mañana siguiente, puedes probar varios trucos:

-Cuelga una campanilla en la puerta de su habitación o de la tuya para que le oigáis al empujarla.

-Arrebújale en las sábanas de forma apretada o coloca las almohadas en tu cama de tal forma que le sea imposible subirse sin despertaros.

-Bloquea la puerta con algo que le permita entrar si pasa algo, pero que le obligue a hacer ruido para que le oigáis.

-Recompensa a tu hijo cada noche que duerma solo. No se trata de que le hagas un regalo cada día, sino de que le alabes o le des un fuerte abrazo, haciéndole ver lo orgullosos que os sentís de él porque ya se porta como un niño mayor.

-Si nada de esto funciona y tu hijo es incapaz de dormir solo en su cuarto, buscad la ayuda de un profesional que os ayude a investigar la causa por la que tu niño teme dormir solo y a buscar la solución.



FUENTES: Enseña a dormir a tu bebe, Clínica del Sueño Infantil Millpond.
Redacción: Irene García.

No quiere dormir solo

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/05/18/psiquiatriainfantildudasypreguntas/1242667994.html

Actualizado lunes 18/05/2009 19:33 (CET)
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PREGUNTA.- Mi hijo, de seis años, siempre ha dormido solo en su habitación sin ningún problema. Desde hace unos diez días dice que oye ruidos de tambores y como de caballos trotando en la habitación y no quiere quedarse en ella, por lo que le tenemos que acostar con nosotros, cuando antes nos echaba de su cama después de leerle el cuento porque decía que él dormía mejor solo.

No sabemos qué es lo que pasa. De momento le hemos llevado a nuestra habitación, donde duerme plácidamente toda la noche. Se acuesta siempre a las 10 y no presenta problemas a la hora de irse a dormir. Simplemente, entra en su habitación primero y casi inmediatamente sale de ella diciendo que se va a la cama grande, pero no presenta temor inicialmente al entrar en su habitación y durante el día puede permanecer en la habitación solo.

En principio, pensamos que a lo mejor a esa hora algún vecino ponía música, pero nosotros no oímos nada. A él le hemos dicho que habrá alguna banda ensayando y que hasta que se cambien de sitio se puede venir a nuestra cama, pensando que a lo mejor ha tenido alguna pesadilla y ahora le da miedo dormir en su habitación.

RESPUESTA.- El tener miedo a la hora de quedarse solo en la cama por la noche es una consulta muy frecuente en psicología y psiquiatría infantil.

En la mayoría de las ocasiones se trata de miedos evolutivos, no patológicos que adecuadamente tratados pasan con el tiempo sin mayor dificultad ni problemas asociados. Dado el corto espacio de tiempo que viene ocurriendo, convendría descartar que no haya ocurrido ningún acontecimiento vital estresante en la vida del niño, ni cambios súbitos en sus horarios o en el de la familia.

Para los padres es necesario llevar a cabo actividades que fortalezcan la autonomía de los niños. El lograr volver a dormir solo es algo importante para los niños que presentan miedo a dormir solos. Realizar esfuerzos progresivos por permanecer en la habitación es una tarea que requiere empeño por parte de los niños pero también de los padres. El reforzar esta tarea progresiva con elogios y consecuencias positivas ha de hacerse de forma diaria.

Frecuentemente el mantener al niño durmiendo con los padres fuera de su cuarto (aunque alivie el temor por las noches), le dificultará comenzar a enfrentarse a la situación temida y en poco tiempo hará que encuentre numerosas ventajas y beneficios que dificultarán aún más la vuelta a su cuarto.

Suele ser recomendable volver a enseñar su hijo las ventajas de dormir solo en su propio cuarto para intentar motivarle al cambio y al tiempo, poner en marcha estrategias que le ayuden a conseguirlo: iniciar la entrada al dormitorio acompañado por uno de los padres (importante, sin meterse a la cama con él, es su hijo quien debe dormir solo), leerle un cuento o mantener una agradable charla tranquila. Algo fácil, agradable y momentáneo que continúe aportándole el privilegio de la compañía y atención de sus padres y le ayude a relajarse en la situación temida.

Le recomiendo que consulten con el pediatra habitual de su hijo para descartar posibles problemas asociados. Si esta situación persistiera en el tiempo, el pediatra podría derivarles a una consulta especializada por parte de un profesional de psiquiatría o psicología infantil con el fin de que les aportara a ustedes las pautas necesarias para ayudarle.

Juan José Carballo
Psiquiatra infantil y de la adolescencia de la Fundación Hospital Jiménez Díaz de Madrid,

Problemas Nocturnos

http://www.taringa.net/posts/info/3279447/El-ni%C3%B1o-que-no-quiere-dormir,-Pesadillas-y-Terrores-Nocturn.html

El niño que no quiere dormir, Pesadillas y Terrores Nocturnos


1) EL NIÑO QUE NO QUIERE ACOSTARSE

Un niño se resiste a acostarse por diversos motivos. Puede tener miedo de la oscuridad o de no despertarse, o se siente inseguro cuando está solo. Indudablemente, le gustaría más jugar o ver la televisión y, en realidad, preferiría la compañía y atención de sus padres.

Cuando los niños se hacen mayores, su vida social adquiere preponderancia. No obstante, todos los niños deben tener su hora de acostarse y si se quiere paz en casa, los padres no pueden transigir en esta cuestión. Los padres que dicen «chicos, ¿no creéis que ha llegado el momento de acostarse?>>, han declinado su responsabilidad y sus hijos no se acostarán a la hora adecuada. Los padres que siempre permiten al niño permanecer levantado «sólo un poco más», tendrán siempre problemas con el momento de acostarse. De haber la menor posibilidad de transigir, los niños más nerviosos se agarrarán a ella. De ahí pues que para muchos padres, conseguir acostar a sus hijos es una más de las batallas al final de un largo día, justo en el momento en que ellos necesitan tiempo para sí mismos.

Para los padres novatos, seguir los consejos que se explican aquí, puede zanjar los problemas nocturnos antes de que empiecen. Si la hora de acostarse ya es un problema, será necesario planificar nuevas iniciativas para conseguir que el niño duerma. Es importante decidir lo que se hará, que el niño sepa que el cambio es inminente y que el día 1 hay que poner el plan en marcha.

Decidir cuando hay que acostarse

Se debe decidir el momento preciso en que el niño debe acostarse y, una vez decidido, proceder con firmeza. Esto no significa que los padres deban ser absolutamente rígidos e insistir en que el niño debe estar siempre en la cama a las ocho en punto, aunque justo en aquel momento acabe de llegar papá o esté en casa el tío José. Sin embargo, cuanto más capaces sean los padres de concretar el momento de acostarse, más fácil será conseguir que el niño se duerma a una hora fija.

Importante: No utilice la palabra «oscuro» para indicar el momento de acostarse, porque en verano con la luz de día esto será causa de problemas.

Crear hábitos para ir a dormir

Los niños encuentran seguridad en la rutina. Les gusta la seguridad de lo habitual y es importante disponer de ciertos objetos con los que pueden contar. Por ejemplo, tener su martillo azul en la cama, junto a él, cada noche. Besar a todo el mundo antes de irse a su habitación y después todo el mundo tiene que ir a darle un beso cuando ya está en la cama; a otros les puede gustar colocar todas sus muñecas bajo la manta, junto a ellos.

Tanto los rituales como los detalles reconfortantes de seguridad, tales como mantas viejas o perros de trapo, de los que dependen algunos niños, les sirven para separarse de los seres queridos y pasar del estado de vigilia al de sueño.

Los padres no deben reírse de los hábitos del niño, pero por otra parte, tampoco deben consentir que se vuelvan demasiado pesados. Se ha de limitar el número de juguetes que el niño se lleva a la cama, por ejemplo, se puede llevar un libro y un juguete, que escoja. Algunos niños alargan esto demasiado, lo que comporta quince minutos adicionales para conseguir que, por fin, se vayan a la cama.

Hábitos nocturnos regulares

A los niños siempre les gusta saber lo que ocurrirá un instante después de ahora. Unos hábitos nocturnos regulares conseguirán que el niño sepa que el momento de acostarse se acerca y que ha llegado el momento de parar. Se puede seguir esta guía para establecer una rutina nocturna.

- Simplificar: Tomar en consideración el horario de la familia y las preferencias del niño. No comenzar con normas que después no se seguirán. La rutina de acostarse debe proporcionar una sensación de seguridad cálida, un final del día confortable. Se discutirán por encima las incidencias del día que termina y se planearán cosas para el día siguiente. Preparar sus ropas para el día siguiente, junto a los libros, será de utilidad para niños más crecidos. Leer un cuento o comer una galleta ayudará a otros niños a entender que ha llegado el momento de acostarse. Utilizar señales que hagan patente la rutina.

- El niño debe saber cuándo empieza la rutina del momento de acostarse. Puede ser tan simple como decir «el momento de irse a la cama es el momento en que termina tal o cual programa de televisión». O se pueden intentar señales visuales. Por ejemplo, dibujar un círculo en una hoja de papel de color, dividirlo en secciones clasificadas como hora de jugar, hora de acostarse y hora de los cuentos. Hacer una flecha de papel y fijarla en el centro del círculo. Señalar con la flecha en la sección apropiada cuando llegue el momento. O se puede dibujar un reloj con las manecillas señalando el momento de acostarse y colocarlo cerca del reloj real. Cuando las manecillas del reloj real coincidan con las del reloj casero, el niño sabe que es el momento de irse a la cama.

- Mantener al niño calmado. Las peleas o los juegos muy activos inmediatamente antes de irse a la cama, no preparan al niño para dormir.

Media hora antes de acostarse, el niño debe encontrarse relajado para cuando llegue el momento. Más que una guerra de almohadas o un juego de pelota serán unas costumbres sosegadas que incluyan la higiene habitual, la lectura, la narración de cuentos o la música. Todo esto, que suaviza el momento de acostarse, también debe seguirlo la persona que se ocupe del niño o la abuelita, cuando ponga al niño en la cama, o cuando es más tarde y el niño, agotado, precisa una ayuda adicional para conseguir una noche de calma.

- Hacerlo especial. Lo ideal sería que el momento de acostarse fuera cálido y acogedor. Tanto para los padres como para el niño es un momento de calor y de seguridad. A muchos niños les encanta escuchar una y otra vez el mismo cuento antes de irse a la cama. A otros les complace escuchar cuentos inventados, mientras que a otros les divierten las canciones infantiles como costumbre en el momento de acostarse.

- No hay que pensar que los niños algo mayores no necesitan estos hábitos. Incluso a los preadolescentes les encanta que les lean o bien les gusta utilizar estos momentos para charlar de algo importante o preguntar algo antes de que se convierta en un problema. El momento de acostarse es una excelente oportunidad para los padres de acercarse a sus hijos. Los hábitos al acostarse, que comienzan en edad muy temprana ayudarán al niño toda su vida. Algunos niños adquieren el hábito de leer, otros escriben su diario o planifican el día siguiente. Otros hacen ejercicios de relajación.

- Se ha de ser flexible, pero también se ha de saber cómo terminar las costumbres rituales. Si no se sabe cómo tomar la decisión final cuando ha llegado el momento de apagar la luz y de dormir, la rutina nocturna puede convertirse en algo cansado o interminable. Los padres no deben permitir evasivas por parte del niño, ni dejarse convencer de seguir leyendo «un cuento más». En vez de esto, se ha de anunciar de antemano las historias que se leerán aquella noche y aferrarse a lo que se ha dicho. Si trazar límites es un problema para algunos padres, éstos pueden apoyarse en otras ayudas, como su propio reloj o un minutero. Hay que decir al niño que «cuando el reloj marque las 9:30, ha llegado el momento. Luces apagadas o en 15 minutos, el reloj sonará, lo que significa apagar la luz».

Hablar con el niño de sus miedos y angustias

Cada individuo, incluyendo los niños, tiene temores que tienden a manifestarse de noche. Los padres deben animar al niño para que hable de sus problemas y preocupaciones, a fin de poderlos solucionar, ayudando a que se duerma, e intentar también, un ligero masaje en la espalda.

Hacer frente al hecho de levantarse continuamente

Los padres han seguido los hábitos v rituales del momento de acostarse. Cristina se ha metido en la cama hace unos instantes, pero ya no está en ella. Después de diez minutos, ya vuelve a estar en el salón, pidiendo un zumo. Los padres deben intentar seguir las técnicas descritas aquí. Para algunos niños, una puede bastar, para otros será necesario aplicarlas todas para conseguir que permanezcan en la cama.

- Llévele a la cama y ponga un despertador que suene al poco tiempo. Dígale que regresará a su habitación antes de que suene. Gratifíquele con un masaje en la espalda por permanecer en la cama. Gradualmente, alargue el tiempo que debe permanecer en la cama antes de obtener la recompensa, ya sea un masaje en la espalda o un helado para desayunar. Si es necesario, utilice de nuevo el minutero, y después siéntese v léale hasta que el niño se haya dormido.

- Enseñe al niño cómo irse a la cama. Algunos niños pequeños no consiguen relajarse lo suficiente par poder dormir, por lo que se les pueden enseñar las técnicas de respiración y de relajación. Los padres pueden acostarse un rato al lado del niño y hablarle de lo que hay que hacer para quedarse dormido. Dígale que cierre los ojos y en un tono de voz suave cuéntele el cuento de cómo las olas del mar se siguen unas a otras para jugar y vuelven a casa una y otra vez. Recuérdele que debe echarse y quedarse quieto y tranquilo, con los ojos cerrados y recordar las olas. También se puede usar la imaginación para pensar en sus propias escenas para quedarse dormido.

- Colocar junto al niño todo lo que se necesita para la noche: un vaso de agua, una cajita con una linterna, su juguete favorito y un cassette o la radio para escuchar antes de dormirse.

- Para los bebés que aún permanecen en la cuna pero son lo suficientemente mayores para hablar, los hábitos nocturnos, a menudo, requieren actos más definitivos que exigen decisión por parte de los padres. Supongamos que se les ha arropado y se les ha dado un beso de buenas noches por cuarta vez, mientras se abandona la habitación diciendo: «Buenas noches. Me voy a la cama>>. Se debe cerrar la puerta y no volver atrás, aunque el niño llore (a menos que se pueda pensar que el niño se encuentra realmente mal) durante veinte minutos. Si después de veinte minutos el niño aún llora, se ha de volver a su habitación indicándole que se duerma. Besarle y salir de nuevo durante otros veinte minutos. Si es necesario, hay que repetir esta rutina cada noche, hasta que el niño perciba que su táctica no da resultados. Importante: si el niño cesa de llorar, no regrese a su habitación para comprobar qué ocurre hasta estar seguro de que el niño está profundamente dormido o, de otro modo, el niño reincidirá.

- Utilizar un gráfico. Un gráfico del momento de acostarse es eficaz para los niños, permitiéndoles ganar puntos para alguna recompensa deseada. Al principio, los padres deben dar puntos por permanecer en la cama durante cinco minutos, después se ha de prolongar gradualmente el tiempo requerido para acumular los puntos necesarios.

- No discuta. Si el niño suele salirse con la suya, será preciso aplicar consecuencias negativas: pérdida de privilegios al día siguiente o acostarse más temprano la próxima noche.

Debemos reforzar la cooperación del niño

Utilizando palabras y acciones, hay que dar al niño respuestas positivas por su cooperación en el momento de acostarse. Planificar la rutina y llevar a cabo el plan completo a la vez. Puesto que a veces es difícil modificar comportamientos establecidos, se puede necesitar, de entrada, ofrecer recompensas, quizás utilizando el gráfico del momento de acostarse si este momento se ha convertido en la lucha de cada noche. Se pueden dar puntos por respetar las costumbres del momento de acostarse y porque el niño ha permanecido en la cama, antes de dormirse. Al principio puede darse al niño una recompensa cada noche. Las recompensas pueden incluir, por ejemplo, un programa extra de televisión la noche siguiente, sábanas especiales, chocolatinas debajo de la almohada o un caramelo antes de acostarse, al día siguiente. Entretanto el niño acumulará puntos para una recompensa mayor que le costará más esfuerzo ganarse. Las grandes recompensas se escogerán entre el «menú» de cosas o actividades que los padres saben que el niño quiere.



2) TERRORES NOCTURNOS Y PESADILLAS

LOS NIÑOS CON TERRORES NOCTURNOS

Las pesadillas y los terrores nocturnos son dos cosas distintas. Al contrario que las pesadillas, los terrores nocturnos no son sueños que produzcan miedo ni el resultado de la actividad del sueño. En su lugar, se cree que reflejan etapas inmaduras del sueño, en las que el niño tiene dificultad para hacer la transición del sueño profundo al sueño más superficial.

Aunque el niño con terrores nocturnos no los recuerde, estos episodios nocturnos pueden ser sumamente preocupantes para los padres. Muchos niños sollozan o gritan, se agitan o corren por toda la casa con los ojos abiertos, pero sin ver y sus oídos parecen no percibir las palabras tranquilizadoras de los padres.

Poco es lo que se puede hacer para ayudar al niño durante un terror nocturno. Se debe simplemente esperar a que cese y recordar que no ha sido causado por las tensiones y que no tendrá efectos traumáticos ni duraderos para el niño.

Tranquilizarle

Abrace al niño, cálmele y pásele una toalla refrescante por la cara. Los padres sentirán que están haciendo algo útil y esto tranquilizará al niño mientras pierde su mirada perdida y empieza a volver a la realidad, preguntándose qué pasa.

Regule los horarios de sueño

Para ayudar al niño a desarrollar un patrón de sueño más maduro. asegúrese de que tiene un horario regular de sueño y que descansa lo suficiente.

Consulte a un profesional

A pesar de que los terrores nocturnos no son en general significativos existe sin embargo la posibilidad de que sean síntomas de alteraciones neurológicas. Para verificar este extremo, al mismo tiempo que las pesadillas muy molestas, habría que comentarlo con el médico. Si los terrores se producen con mucha frecuencia, el médico puede sugerir aliviarlos con una medicación cuidadosamente controlada.

LOS NIÑOS QUE TIENEN PESADILLAS

Las pesadillas, al contrario que los terrores nocturnos, pueden ser aterradoras para el niño y también para los padres v son resultado de sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos o preocupaciones. Son reacciones de miedo comunes y normales a los sueños desagradables que se inician normalmente a los tres años de edad, teniendo su punto máximo a las edades de cuatro y seis años.

Las niñas son susceptibles de padecerlas más tarde que los niños. Un 28% de los niños con edades comprendidas entre los seis y doce años, tenían pesadillas. Alrededor de los diez años, la frecuencia de estos sueños desagradables se incrementa otra vez, para remitir más tarde. Las pesadillas difieren de los terrores nocturnos en otros aspectos: mientras que el niño transpira, grita y respira agitadamente al experimentar una pesadilla puede ser despertado rápidamente y se acordará del sueño o de partes del sueño.

Los sueños pueden estar inducidos por enfermedades y por el dolor, sobreexcitación, miedo v ansiedad, programas violentos de televisión o por amenazas enfermizas por parte de los padres. Aunque el niño puede no ser capaz de indicar exactamente qué le está afectando, pueden sacarse algunas claves a partir de su comportamiento conversando con él. Cualquiera que sea la causa, los niños inseguros, preocupados o con ansiedad tienen más probabilidades de tener pesadillas.

Tranquilícele y déle seguridad

Lo que los padres pueden hacer por un niño que sufre pesadillas es despertarle, tranquilizarle y darle seguridad, decirle que todo va bien, que no ocurre nada. Acariciarle y mecerle, pero no dar demasiada importancia a la pesadilla, puesto que de otro modo podría aprender a utilizarla como mecanismo para atraer la atención. No es importante, en este momento, comentar el contenido del sueño.

Evite la excitación excesiva

Los niños deben tener un periodo de calma v relajación antes de acostarse, no permitirles que vean programas de televisión violentos o de terror, no contarles historias de miedo ni permitir que realicen actividades físicas violentas. Las experiencias de muchos padres sugieren que es de gran ayuda limitar la TV.

Comente problemas, miedos y acontecimientos que produzcan tensión

Use la conversación v los sueños como datos de cualquier problema que esté sufriendo el niño. Háblele durante el día de sus pesadillas, e intente aliviar sus miedos e inquietudes. Sea previsor y prepare al niño con antelación para acontecimientos que sean susceptibles dc causarle tensión, tales como la vuelta a la escuela después de las vacaciones o el salir de viaje. Los miedos en los niños son muchas veces causados por la falta de información.

Tome medidas para las pesadillas repetitivas

Si el niño tiene el mismo sueño una y otra vez, puede estar seguro de que siente ansiedad por algo. Anímele a que hable de su sueño y lo represente despierto, pero con un final feliz.

Prepare una estrategia nocturna

El saberse defendidos de la pesadilla ayuda normalmente a los niños más mayores. Proporciona seguridad el dejar la luz encendida por las noches. Algunos niños pueden luchar mejor contra sus pesadillas rezando una oración determinada cada noche pidiendo protección contra los monstruos; abrazar y dormir con el peluche favorito, etc.



3) ¿COMO AFRONTAR PROBLEMAS NOCTURNOS?



Permitir que el niño duerma regularmente en la habitación de los padres puede provocar problemas graves. En muchos casos, los padres lo consideran un hábito difícil de interrumpir cuando se ha iniciado.

Orientaciones para devolver al niño a su cama:

1.- Si el niño va hasta la habitación de sus padres, hay que hacerle volver a su cama y meterlo en ella sin demasiadas contemplaciones. Los padres han de ser firmes.

2.- Se puede utilizar la "táctica de los apretujones", la finalidad es hacer que el niño se sienta incómodo en la cama ajena y que la suya vaya siendo más atractiva. Consiste en empujarle hacia fuera de la cama, dejándole cada vez menos espacio en la cama, apretujarle sin hacerle daño, darle una patada suave,...

3.- Utilizar recompensas por el hecho de dormir solo o los progresos hacia esa meta. Asegúrese de expresar lo orgulloso que se está de él y que es un "chico mayor". Préstele una atención especial y sea cariñoso con él durante el día.

4.- Hacer su habitación más atractiva, no significa redecorarla sino cambiar algunos aspectos y que el niño sea participe de ellos.

5.- Establecer un horario regular de sueño.

6.- Antes de dormir contarle algún cuento. Se le puede contar alguno relacionado con el problema.

7.- Se puede utilizar un contrato en el que tendrá algún premio por dormir en su habitación, se marcará en un almanaque los días que ha tenido éxito, acordando previamente el premio a final de mes, si se comienza con refuerzos continuos pasar poco a poco a refuerzos intermitentes.

lunes, 24 de mayo de 2010

Consejos de seguridad infantil en el baño

http://www.bebesymas.com/consejos/consejos-de-seguridad-infantil-en-el-bano

baño

Después de la cocina, el baño es la parte de la casa donde más accidentes domésticos ocurren. Su mayor peligro está en que es un sitio donde el agua puede ocasionar accidentes graves como ahogamientos, resbalones o caídas.

Cualquier precaución es poca cuando se trata de la seguridad de nuestros hijos y somos los padres los responsables de convertir nuestro hogar en un sitio seguro.

Para minimizar los riesgos en uno de los sitios más peligrosos de la casa, debemos tener en cuenta algunos consejos de seguridad infantil en el baño.

  • Evitar que el niño esté en el baño, salvo para lo necesario como ir al váter, bañarse, lavarse las manos o los dientes.
  • Nunca dejar al bebé o al niño sólo en la bañera con agua. Ni aunque sea por unos segundos.
  • Colocar una alfombrilla o cualquier otro sistema antideslizante en el suelo de la bañera.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cómo deben lavarse las manos los niños

http://www.bebesymas.com/salud-infantil/como-deben-lavarse-las-manos-los-ninos

Posted: 10 May 2010 02:00 AM PDT

lavado-manos
Desde que son muy pequeños, debemos enseñarles la importancia del lavado de manos. Es un hábito indispensable para la salud de nuestros hijos pues contribuye a prevenir enfermedades e infecciones, así que será muy útil que les enseñemos a los niños cómo deben lavarse las manos.

Cuanto antes aprendan a lavarse las manos, más incorporado estará en sus hábitos de higiene diaria.

Si son muy pequeños podéis comprar un taburete para que lleguen cómodamente al lavabo y enseñarles a que os llamen para abrir el grifo. Compradles un jabón líquido con dispensador para que ellos mismos puedan colocarse unas gotitas en la palma de la mano y seguid las siguientes instrucciones para el lavado de manos.

El lavado debe durar entre 40 y 60 segundos.

Primero deben mojarse las manos, colocar jabón en la palma de la mano (suficiente pero sin abusar, un par de gotas para el tamaño de sus manos estará bien) y comenzar frotando las palmas de las manos entre sí y también con los dedos entrelazados.

Luego limpiar los dorsos de ambas manos con la palma de la mano contraria, limpiando también entre los dedos.

No hay que olvidarse del dedo gordo. Se limpia cogiéndolo entre los dedos de la mano contraria y haciendo un suave movimiento de rotación. Repetir con la otra mano.

En caso de tener suciedad debajo de las uñas o como mínimo una vez al día, limpiárselas con un cepillo de uñas (que sea blandito, hay algunos infantiles muy chulos).

Una vez que hayan terminado el enjabonado es muy importante que se enjuaguen abundantemente para retirar los restos de suciedad y células muertas (si quedan pompitas de jabón, no vale).

Después deberán secarse muy bien. En casa lo harán seguramente con una toalla de lavabo (que dicho sea de paso hay que lavarla con frecuencia), pero cuando están fuera de casa lo más aconsejable es que utilicen una toalla de papel de un solo uso.

Cuando se hayan secado bien, lo ideal sería que si ya tienen edad para cerrar solos el grifo, lo hicieran usando la toalla de papel para no poner en contacto las manos limpias con los gérmenes que pudiera tener el grifo.

Este proceso debería repetirse varias veces al día: antes de comer, antes y después de ir al baño, luego de tocar animales, antes de tocar a un bebé y siempre que estén sucias, lo cual hablando de niños es bastante habitual.

domingo, 18 de abril de 2010

Acercar las frutas a la dieta infantil

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/infancia_y_adolescencia/2010/04/16/192440.php

Se debe proporcionar a los niños piezas de calidad para evitar que abandonen el hábito de consumir fruta

Las frutas en la dieta infantil suponen un extraordinario aporte de vitaminas, antioxidantes y agua, con apenas 60-80 calorías por pieza. Elegirlas significa también descartar otras opciones y, si se calcula que una unidad de bollería contiene 250 calorías, compuestas sobre todo de azúcares y grasas, la selección es sana. Conocidas sus ventajas, el éxito es lograr que se escojan desde la voluntad y con satisfacción. Se puede conseguir. Hay diferentes fórmulas para conquistar el paladar de los pequeños.

  • Autor: Por MAITE ZUDAIRE
  • Fecha de publicación: 16 de abril de 2010

Fruta de calidad y de temporada


- Imagen: Tiffany Washko -

La fruta es el segundo alimento, a continuación de la leche, que saborea el paladar infantil. En general, logra un alto grado de aceptación. Sin embargo, cuando la dieta comienza a diversificarse con otros alimentos, la celebración con que se recibía la papilla empieza a desaparecer. ¿Cómo lograr mantener el gusto? No hay trucos, pero sí algunas pautas.

Conforme el pediatra indica la introducción de nuevos alimentos, la ingesta de fruta será menor. Los 200 gramos de papilla que era capaz de comer el niño en la merienda, ya no sólo se suman a la leche, sino que se añaden a alimentos más saciantes y complejos. Por eso, no hay que insistir en que el niño coma la misma cantidad, pero no debe abandonar el hábito de merendar siempre fruta, aunque sea un trozo o una pieza pequeña, o bien antes de un bocadillo. Ésta es la primera pauta.

Un aliado importante para establecer el hábito con gusto es ofrecer siempre piezas de calidad, con buena presencia, buen color, buen sabor y en su momento justo de maduración. Lo más eficaz es escoger fruta de temporada. Será más probable que coma una sandía fresca, un melocotón perfumado, una mandarina tersa, un plátano uniforme o unas cerezas sin golpes. No es una cuestión baladí. Un mal recuerdo relacionado con la ingesta de una fruta provoca un fuerte rechazo que, además, se amplía a otras frutas de la misma familia. Si hay una mala experiencia con un melocotón, el recuerdo abarca a los albaricoques y las nectarinas.

Sabor, textura y aroma

Un estudio de la Universidad de Vigo sobre la percepción de sabores en la edad, dirigido por González Carnero, apunta que el paladar infantil alcanza pronto la madurez. Aunque el niño no sepa distinguir el nombre de los sabores, es capaz de discriminarlos. Entre ellos, el dulce es el más inmediato, el más básico. Por ello, cuando otro sabor dulce supera al de la fruta, se tiende a identificar ambas percepciones y justificar una elección. Es habitual que se abandone la fruta. Para evitarlo, conviene dotar a la pieza de personalidad propia. Si hay que elegir, ambas opciones serán frutas.

El paladar infantil es capaz de discriminar los sabores, aunque el niño no sepa distinguir sus nombres

Otra pauta importante es acertar con el modo de presentación. A algunos niños les gustan las frutas solas, mientras que otros las prefieren en macedonia, en trozos, peladas o sin pelar. La manera en que se tome la fruta no es determinante, pero no se debe considerar un zumo como una fruta y, mucho menos, si no es natural. La forma de presentación puede ser el factor que marque la diferencia entre la apetencia o inapetencia del niño por la fruta. Éste es el caso de una colorida macedonia, un suculento crepe con hilos de chocolate, la compota, las frutas gelatinizadas o en granizados y los polos de sabores.

Las frutas también pueden ser los ingredientes más llamativos de diversidad de recetas que conforman el menú, como ensaladas, guarnición de segundos platos e, incluso, de recetas más complejas y energéticas para deleitarse en días especiales, como tartas, tartaletas, flanes y un largo listado que forma parte del recetario de postres de CONSUMER EROSKI.

El color es tan apetecible como la textura, si está en su punto, ¿pero qué sucede con el aroma? Es el rasgo al que menos importancia se da, a pesar de formar parte del conjunto. La fruta apenas desprende aroma: lo ha perdido en el proceso de recogida y distribución y, el olor que conservaba, lo pierde en el almacenaje. Pero de un aroma neutro la pieza puede pasar a un aroma contagiado y estropearse. Por eso, hay que guardar la fruta en la bandeja inferior del frigorífico o en un recipiente en el exterior, en un lugar fresco y protegido de la luz solar directa.

HASTA DIEZ VECES

En su libro "Niños, a comer. Evita la obesidad del niño y adolescente", la doctora especialista en alimentación infantil Marta Garaulet indica que pueden ser necesarios hasta diez intentos para que el paladar acepte un nuevo sabor o una nueva textura. Por ello, invita a los progenitores a aplicar la "regla del 10", ya que los niños no aceptan de forma natural los nuevos sabores y alimentos, sino que necesitan tomarlos en repetidas ocasiones antes de admitirlos en su alimentación.

Pueden ser necesarios hasta diez intentos para que los pequeños acepten un nuevo sabor o una nueva textura

Hay que perseverar porque el esfuerzo merece la pena. El gusto se forma y hay etapas en las que es más fácil lograr el éxito. Organizar la comida familiar para que sea sana es difícil, asegura Garaulet, pero la fase de aprendizaje, entre los dos y los cinco años de edad, es el momento idónea para la adquisición de hábitos y la fruta, la verdura y el pescado "deben estar presentes para que los pequeños comprueben que es bueno comer de todo".

Admite que todas las personas saben qué deben hacer, pero "lo difícil es adivinar cómo conseguirlo". En ocasiones, se requiere que el niño pruebe el nuevo alimento de 5 a 10 veces para que acepte el nuevo sabor, pero no hay que desistir en el intento. Si el pequeño se acostumbra a comer nuevos sabores desde edades tempranas, sobre todo frutas y verduras, comerá de manera adecuada en el futuro y mantendrá un peso corporal equilibrado.

sábado, 10 de abril de 2010

Vence tus miedos. Antes del parto

http://www.psime.org/index.php?option=com_content&task=view&id=26&Itemid=8


La mayoría de las embarazadas experimentan cierto temor ante el parto. Informarte bien y prepararte te ayudará a afrontarlo mejor. Se acerca el momento del parto. Pronto tendrás a tu bebé entre tus brazos y disfrutarás de él tanto como imaginas. Sientes una gran felicidad, deseos de escuchar al pequeñín… Y, sin embargo, no todo son luces en esta fantástica pintura. ¿Una pequeña dosis de angustia? ¿dudas razonables o irracionales? ¿sueños extraños?...

Tranquila, sentir algo de miedo es normal, incluso positivo. De hecho, esa pequeña sensación de temor, esa preocupación sana por tu embarazo y por el nacimiento del bebé, es uno de los principales motivos que te lleva a preguntar al médico, a buscar la ayuda que necesitas o a ir a clases de preparación al parto.

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Sin embargo, un temor excesivo te impedirá relajarte y hará que lo pases mal antes y durante el nacimiento de tu hijo. En la Universidad de Linkoping, en Suecia, han realizado recientemente un estudio sobre cómo influye el miedo de la madre sobre el dolor que siente en el parto. Y los científicos han descubierto que cuanto mayor es el miedo, mayor es el dolor y, por tanto, mayor la necesidad de buscar remedios para él. A una conclusión parecida llegó a mediados del siglo XX Dick- Read. Este ginecólogo británico expuso la idea de que el miedo incrementa la tensión muscular, ésta aumenta el dolor y éste, a su vez, hace crecer el miedo. Eliminando el temor se consigue que el útero vuelva a funcionar de forma normal y se alivia enormemente el dolor.

TRANQUILIDAD DESDE EL EMBARAZO


Para llegar con la mayor calma posible al parto es importante que aprendas ya desde el embarazo a disfrutar de forma relajada y positiva de la experiencia que estás viviendo. “Muchas veces olvidamos que el embarazo y el parto son procesos naturales”, explica María José Domínguez, psicóloga clínica y psicoterapeuta que trabaja especialmente con gestantes. “Hay muchas mujeres que viven la gestación como una situación de enfermedad, de riesgo para ellas mismas y para el niño. Son ideas derivadas de una información incorrecta y de una carencia cultural. El embarazo hay que vivirlo como un proceso de vida e ilusión, sabiendo que incluso el propio parto puede llegar a ser una experiencia positiva en sí misma”, añade. Y además, en este proceso podrás apoyarte en pilares seguros:


La naturaleza
. Ten en cuenta que tu organismo procede de forma sabia y, según la psicóloga, “tiene mecanismos que se encargarán de controlar cada momento y cada faceta del proceso para llevar a buen término la vida”.

Información. Obtener la información y el conocimiento “precisos y concretos, ordenados y suficientes” en el momento adecuado es lo mejor para estar tranquila y poder seguir las reglas. “Es como si fuera un juego: si no conoces las reglas, no podrás participar. Si tienes el conocimiento adecuado, incluso si se presentara algún contratiempo, no habría problemas: todo es salvable dentro del ritmo de la tranquilidad”. Aunque debes saber también que una información excesiva, que no comprendas bien o que no sea pertinente para tu embarazo “puede resultar incluso perjudicial”, dice la psicóloga.

Confianza
. En ti y en tu entorno. “Lo principal es tener fe en ti misma; en que estás preparada para llevar a cabo la tarea de proporcionar vida”, explica María José Domínguez. De ahí surge la confianza en los demás, en los profesionales que están contigo durante todo el proceso de maternidad (embarazo, parto y posparto). En este sentido, es muy importante que busques el lugar adecuado y personas en las que creas.

Comunicación. En esencial que compartas tus sensaciones con tu pareja o con alguna amiga, que hables con otras embarazadas, con la matrona y con el médico… Que exteriorices tus temores, si los tienes, e incluso que recurras a une experto en técnicas de relajación y superación del miedo, si crees que lo necesitas.

Aceptación
. De cada momento y cada circunstancia en tu embarazo. Desde los cambios en los ritmos del sueño hasta las alteraciones emocionales, cada instante es diferente. La información que ya has recibido te permitirá saber qué es lo que ocurre, así podrás aceptarlo y, por fin, actuar en consecuencia, de acuerdo con tu preparación.

Equilibrio
. Todo esto va a proporcionarte tranquilidad para mantener un equilibrio y el resultado será un buen parto, “da igual la condición en la que sea, siempre que tú estés segura y tranquila, asistida por la Naturaleza (la tuya y la del bebé) y, si algo no va bien, por la ciencia médica”. Apoyarte en estos pilares te será de gran ayuda para acercarte al parto con más tranquilidad. Pero, aun así, lo más probable es que cuando ya esté próximo, no puedas evitar ciertos temores. No eres la única a la que le ocurre. Casi todas las embarazadas sienten diversos miedos en este momento y lo curioso es que suelen ser los mismos: “¿saldrá todo bien?, “¿soportaré el dolor?”, “¿le pasará algo al niño?”… conocerlos y saber afrontarlos te dará una ración extra de confianza.

“Temo no poder soportar el dolor”
Las insufribles desdichas que te ha contado tu vecina, las interminables horas de dilatación que tuvo que soportar tu madre…Probablemente desde que estés embarazada te habrán llegado toda clase de informaciones que llenan tu cabeza de temores sobre lo doloroso que resulta el parto.

Cómo puedes afrontarlo
NO PRESTES ATENCIÓN A ESAS HISTORIAS. Ten presente que cada parto es diferente, incluso los de una misma mujer, si tiene más de uno. Lo importante es que sientas confianza en tu médico, en los avances de la medicina y, sobre todo, en ti misma.
ASISTE A LOS CURSOS DE PREPARACIÓN AL PARTO. “El aprendizaje sobre el parto, sobre el funcionamiento de las contracciones y sobre el transcurso y la duración de cada fase, y qué puedes hacer en ella, es la forma más eficaz de enfrentarse a esta ansiedad” afirma Sheila kzinger en El nuevo gran libro del embarazo y del parto. Y recuerda que ademas de los tradicionales cursos de preparación al parto, existen también otras ofertas en las que se incluyen diversas técnicas de sofrología, yoga, haptonomía, ejercicios en el agua, etcétera.
HABLA CON EL GINECÓLOGO SOBRE LA ANESTESIA EPIDURAL. “El miedo al dolor ya no está justificado. La epidural ha terminado en gran medida con ese problema” explica el doctor José Maroto, especialista en ginecología y obstetricia. Si decides ponértela, las técnicas de relajación y respiración que has aprendido en los cursos de preparación al parto te ayudaran a mantener la tranquilidad en las primeras horas (la epidural se suministra cuando se han dilatado unos 4 cms. y tarda unos 20 minutos en hacer efecto). Aunque también es tranquilizador saber que esas contracciones son las menos dolorosas y las que se producen en intervalos de tiempo mayores.

“Me angustia pensar que el niño pueda estar mal”
El temor a que el recién nacido presente alguna malformación o alguna discapacidad es uno de los más recurrentes y también uno de los que aparecen con mayor frecuencia en los sueños de las embarazadas.

Cómo puedes afrontarlo
NO TE AGOBIES. Apenas un 3% de los recién nacidos presentan algún problema de este tipo. Puede parecer una cifra considerable, pero es que en la mayor parte de estos casos se trata de defectos o de problemas tan minúsculos que ni siquiera precisan tratamiento o intervención médica. “Hacemos todas las pruebas necesarias, análisis, ecografías…gracias a las cuales la embarazada podrá estar tranquila sobre el estado de su bebé”, explica el doctor José Maroto.
HABLA SOBRE ESOS TEMORES. Con tu pareja, con tu médico, con otras embarazadas, en las clases de parto…El mero hecho de comunicarse alivia la tensión.

“Me da miedo que el parto se adelante”
Cerca de un 10% se producen antes de la fecha de término (entre la semana 38 y la 42 de embarazo). De ellos, la mayoría ocurren entre la semana 32 y la 37, así que entra dentro de lo posible que tu parto se adelante. ¡Pero sólo de lo posible!

Como puedes afrontarlo
SE UN POCO PREVISORA. Ten preparado al menos lo indispensable, por si el momento llega antes de lo previsto.
NO TE PREOCUPES. Si efectivamente se adelantara, piensa que en principio no debes preocuparte por tu bebé. Los avances en Obstetricia y Neonatología han mejorado muchísimo las posibilidades de supervivencia y la calidad de vida incluso de los bebés más pequeños.
PIENSA EN POSITIVO. Aunque el niño tuviera que permanecer en la incubadora, ten claro que allí estaría en las mejores manos. Y luego, en casa, tendrás todo el tiempo del mundo para disfrutar de él.

“Me aterra la posibilidad de que el parto se tuerza”
Más corto o más largo, con instrumental o sin él, por vía vaginal o por cesárea… El caso es que todos los partos tienen el mismo desenlace: el nacimiento del bebé.

Cómo puedes afrontarlo
TEN CONFIANZA. Las técnicas modernas de diagnostico, el control prenatal, la monitorización durante el parto, la posibilidad de hacer una cesárea en cualquier momento…son avances que han hecho disminuir mucho este riesgo. “Si miro hacia atrás y pienso en cuando yo empecé, veo que ahora es todo mucho más fácil”. Explica el Dr. Maroto. “Durante el parto el bebé está controlado mediante un monitor y eso nos permite actuar en el momento en que detectemos cualquier atisbo de pérdida del bienestar fetal. Por otra parte, las cesáreas evitan los riesgos que antes existían cuando la presentación del bebé o algunos otros factores podían complicar el parto”. De hecho el número de cesáreas ha aumentado sensiblemente, hasta convertirse en el 22% o 23% de todos los partos en España (se cuestiona si, en ocasiones, se practican más de las necesarias).
MANTENTE TRANQUILA. Si las cosas no salen como esperabas, los nervios no te servirán de nada. Cuando el parto deja de depender de ti, lo mejor es que te relajes y colabores: quizá tengan que ponerte oxitocina (para favorecer las contracciones); tal vez tengan que utilizar ventosa o anestesia para utilizar fórceps… El médico hará lo que sea mejor para el bebé y para ti.

“Me asusta entrar en un hospital”
Hay mujeres que entran por primera vez en un hospital cuando van a dar a luz. La mera idea de estar ingresada en un centro sanitario puede provocar un profundo rechazo en estos casos.

Cómo puedes afrontarlo.
NO TE DEJES IMPRESIONAR. Es cierto que un paritorio no es un lugar acogedor: luces, instrumental médico, monitores… Pero no te agobies, céntrate en lo importante y procura prescindir de lo accidental: lo esencial es que tu hijo nazca bien, y si se necesita un ambiente tan frío para conseguirlo… ¡Qué le vamos a hacer!
CONFIA EN TU MÉDICO. Y también con los medios con los que cuenta el hospital. Es fundamental para evitar cualquier inquietud: ellos te van a ayudar a que todo salga bien. Y, desde luego, confía en ti misma, en que puedes hacerlo, no importa el lugar en el que estés.
BUSCA UNA ALTERNATIVA. Si prefieres dar a luz en un entorno más agradable (en tu casa, por ejemplo), puedes buscar la solución, pero debes prepararlo con tiempo, y siempre con un médico tocoginecólogo, para que nada quede abierto a la improvisación.

ca3hlwox.jpg“Me preocupa estar sola en ese momento”
Algunas embarazadas se plantean si es buena idea que el futuro papá esté en el parto, si no le ven muy dispuesto. Tener a alguien de confianza siempre ayuda, pero no tiene por qué ser el futuro padre. Por otra parte, las hay que deciden ir solas. O que han de quedarse solas en determinadas circustancias.


Cómo puedes afrontarlo.
HABLA CON EL MÉDICO. Él te dirá si tu acompañante va a poder asistir al parto. En la mayor parte de los casos podrá hacerlo, pero algunos centros no lo permiten. Eso sí, si el parto es por cesárea o es preciso emplear instrumental, lo más seguro es que no pueda estar. También es fundamental que hables sinceramente con tu pareja. Si él no está preparado o no se siente capaz de asistir al parto, plantearos la posibilidad de que pueda acompañarte otra persona que sí te de confianza.
NO TE DEJES INTIMIDAR. Si por cualquier causa no puedes tener a nadie contigo, no te agobies. Lo importante es que todo salga bien y, aunque acompañada te sientas mejor, podrás conseguirlo sola perfectamente.

OTROS MIEDOS EN LA GESTACIÓN

Por otra parte, puede que en el embarazo te asalten otros temores no relacionados con el momento del parto, pero que también deberás superar. Son muy frecuentes los que tienen que ver con la relación de pareja. Por ejemplo, quizá ahora te sientas enorme y poco atractiva sexualmente, y es posible que eso despierte tu temor a que él deje de quererte. Tranquila: el futuro papá está tan ilusionado como tú con lo que estáis viviendo y seguro que, además, sabe apreciar tu nuevo encanto. Piensa también que después del parto podrás realizar ejercicios adecuados para recuperar tu figura anterior (ojo: deberás consultar con tu médico o con la matrona antes de empezar a hacerlos)


Puede que también te inquiete pensar en cómo será vuestra relación cuando llegue el niño. Sí, será diferente, como el resto de vuestra vida. Pero lo más probable es que el bebé sea un lazo de unión entre vosotros. Y si surgen problemas (si el padre siente celos del niño, si la falta de tiempo hace que no os dediquéis la misma atención…) será el momento de solucionarlos juntos o con la ayuda de un psicólogo.


images2.jpgOtra de las preocupaciones más frecuentes que sienten las gestantes es cómo van a salir adelante en su nueva situación. “Creo que éste es el mayor problema con el que nos encontramos ahora y los médicos podemos hacer poco al respecto” explica José Maroto, especialista en Ginecología y Obstetricia. Si tu duda es si sabrás cuidar bien al niño, relájate: el sentido común, la experiencia diaria y el instinto natural, junto con los consejos del pediatra, son suficientes para ayudar a tu bebé a crecer sano y feliz.


Y, por último, si lo que sientes es un cierto recelo ante lo que pueda ocurrir con tu carrera profesional, piensa que la clave está en hallar el equilibrio entre los que cedes y las compensaciones que recibiste a cambio. Estudia tus deseos y las posibilidades que existen: reducción de jornada, excedencia por un tiempo, guarderías públicas o centros privados…Seguro que encontrarás la solución que mejor se adapte a tus necesidades y prioridades. Y seguro que cuando te organices, tu hijo será un impulso y no una rémora en tu carrera profesional. Y, por su puesto, en tu vida.


Emilia Marcos.


Asesores: María José Domínguez, psicóloga clínica y psicoterapeuta y José Maroto, obstetra y ginecólogo.

miércoles, 7 de abril de 2010

¿Cómo hago para que mi hijo duerma en su cama?

http://revistacrayones.com/habitos-dormir-en-su-cama/

Este tema suele preocuparnos, porque es frecuente que los nenes pasen de su dormitorio al de los papis, instalándose en el medio de ambos.

Cada hábito aprendido tiene su historia en cómo fue transmitido para que se aprendiera de esa forma.

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Si bien esto es cierto, también lo es que mamá y papá son las personas que cuidan, acompañan, calman y miman a su hijo, por lo que se constituyen en las principales figuras de apego que el niño tiene.
Contribuye a esta necesidad del niño de prolongar el tiempo que está con sus papis, que éstos trabajan durante el día y el hijito los ve menos tiempo del que los necesita.
Sus padres se despiden temprano por la mañana o directamente cuando él se levanta ya no están en casa.
El niño queda en compañía de abuelos, o de la niñera, y si bien está cuidado, extraña la presencia de ellos.
En el Jardín se entretiene y aprende cosas nuevas, pero los mantiene presentes, por ej. Cuando al jugar en la casita imita papá y a mamá, o maneja los autitos recordando el estilo y los lugares que visita con ellos en sus paseos.
Por la tarde llega el momento de encontrarse nuevamente cuando lo retiran del jardín, y si esto no es posible, más tarde en la casa.
El tiempo que queda antes de bañarse, o la cena anticipada en el caso de los papis que así lo deciden para disponer de un momento exclusivo para la pareja, resulta siempre escaso en relación a la necesidad afectiva del niño.
Esto genera que el hijo voluntariamente o no, encuentre “otros momentos” para prolongar la compañía de ellos mediante esas pasadas de cama.
Los padres tenemos que revisar nuestra forma de vida para comprender cada situación en particular.
Con esto queremos afirmar que cada situación es diferente y no es adecuado generalizar.
No todos los niños se pasan a la cama por el mismo motivo.
¿Cómo calmarlos?
No interpretemos “la venida a la cama” como un capricho del niño sino como una necesidad.
Primero como padres debemos evaluar qué es lo que sucede a nivel ambiental, familiar, físico, escolar, etc.
En principio calmarlo con el abrazo, que nos encuentre dispuestos, que a pesar de nuestro cansancio y necesidad de sueño podamos contenerlo si llora, escucharlo si necesita contarnos algo, y no retarlo porque se ha pasado de cama.
Luego lo llevamos nuevamente a su cama, y le explicamos que es allí en donde debe dormir, y que si necesita algo nos avise, ya que estamos muy cerca.
Es importante des-dramatizar las situaciones de vida para que cada aprendizaje y adquisición se viva más como un logro que como un problema.


Algunos consejos:
• Ante todo no retarlo, sino contenerlo con afecto y luego llevarlo nuevamente a su dormitorio.
• Si pide compañía durante un rato, dársela para que pueda volver a dormirse tranquilo con la presencia de los padres.
• Explicarle el tema de los lugares y la importancia de estar con uno mismo.
• Permitirle que vaya a su cama con su juguete preferido que puede ser o imitar su objeto de apego.
• Acudir cuando llama.
• Turnarse entre padre y madre para esta tarea, ya que enseñar a dormir es parte de la responsabilidad parental (siempre que las actividades y horarios de los padres lo permitan).
Lo que no debe hacerse es que los padres cansados de deambular entre un cuarto y otro, finalmente permitan que el niño se instale en la cama matrimonial y alguno de los dos sean los que terminen durmiendo en la cama del niño.

Esto es nocivo para la pareja conyugal pero mucho más lo es para el niño que aprende que con sus “berrinches” logra lo que se propone y efectivamente separa a los padres.

Cuando el niño entiende que aunque se pase de cama van a llevarlo nuevamente a su cuarto y a su cama, terminará aceptando que ésta es su lugar y le parecerá agradable estar allí.